Historia de un trauma etílico
Nada hacia sospechar lo que ocurriría aquella noche, una “inocente” fiesta en Barraca provocaría un cambio que nadie podría imaginar. Llamale virus estomacal o destileria en el estomago, la cosa es que Jose Carlos pasó una de las peores noches de su vida, ello le hizo que se plantease el dejar el alcohol (noticia que aún no hemos superado en el parque).
Ahora el trauma parece no desaparecer, pero la pregunta es clara, ¿cuanto tiempo le durará? (la respuesta: hasta la siguiente fiesta importante, el cumpleaños de Juanfran que ya está hay). Lo que está claro es que un Jose Carlos sin un cubata en la mano es como una discoteca sin DJ, vamos que le falta algo.
Ya estamos trabajando todos en equipo para volver a llevarlo al “lado oscuro” del alcohol, pero nos preocupa que pida agua en las cenas, cada vez que la pide se hace un silencio y todos nos preguntamos cuando acabará ese trauma que ya sobrepasa los límites.
(Tranquilos que no nos va lo light, sin alcohol somos como un coche en reserva, nos podemos quedar sin fuerzas en cualquier momento.)
